THEORIA CUM PRAXI

PROYECTO EDITORIAL THEORIA CUM PRAXI

Departamento de Filosofía Teorética

Instituto de Filosofía, CSIC

Presentación | Novedad | Colecciones | Organigrama | Declaración programática

Presentación

El proyecto Theoria cum Praxi es una actividad de carácter científico, con vocación divulgativa, impulsada por el Departamento de Filosofía Teorética del Instituto de Filosofía del CSIC y donde convergen los grupos y las líneas de investigación que lo integran. Su manifestación externa se concreta en la realización de Jornadas periódicas.

La denominación del mismo no es algo baladí, pues todo el proyecto se orienta a la reflexión de carácter teórico, propia de la filosofía, pero que toma muy en consideración la dimensión práctica del pensamiento filosófico, todo ello de una manera flexible y no excluyente. Si la tarea básica de la filosofía es el análisis, cuestionamiento y problematización críticos de todos los aspectos de la realidad, en Theoria cum Praxi queremos destacar esa conexión (el cum) de la teoría con una realidad -la actual- compleja, cambiante y desafiante en muchos casos.

Por eso hemos escogido como logo de nuestro proyecto un puente -largo pero estable y grácil en el diseño de nuestro antiguo becario de investigación, Armando Menéndez-, que representa ese camino de unión entre la explicación filosófica y el público (especialista y amplio), entre la problemática social suscitada y el análisis filosófico: en un camino de ida y vuelta en el que el ideal de sencillez expositiva, lejos de hurtar complejidad a los planteamientos, quiere trasladar a ellos el pluralismo y la interdisciplinariedad que debe alentar toda filosofía y que, sin duda, constituyen la piedra angular del Departamento de Filosofía Teorética.

No sólo la teoría es esclarecedora, orientativa y hasta imprescindible para la vida práctica, en cualquier terreno de la praxis humana. También la praxis es enriquecedora, inspiradora, aleccionadora y fuente de savia para la teoría. Estas preocupaciones pueden formularse con las insuperables palabras de Kant, que hiciera suyo el lema de Leibniz -"Theoria cum Praxi"- en su opúsculo «En torno al tópico: eso vale para la teoría, pero no sirve de nada en la práctica» (1793), más conocido como «Teoría y práctica»:

Cuando la teoría sirve de poco a la práctica, eso no se debe achacar a la teoría, sino precisamente al hecho de que no había bastante teoría. Que un ignorante, en su presunta práctica, considere a la teoría como innecesaria y superflua resulta, a pesar de todo, aún más tolerable que el hecho de que un experto le conceda un valor puramente escolar (en cierto modo sólo para ejercitar la cabeza), mientras sostiene, al propio tiempo, que en la práctica todo es bien distinto, que cuando uno sale de la escuela al mundo se percata de que ha estado persiguiendo vanos ideales y ensueños filosóficos; en un palabra: que lo que suena bien en teoría carece de validez para la práctica. Esa máxima -que ha llegado a ser bien común en nuestros días, tan abundantes en dichos como parcos en hechos- ocasiona el mayor daño cuando afecta al ámbito moral (al deber de la virtud o del derecho), pues se trata ahí del canon de la razón, donde el valor de la práctica depende por completo de su conformidad con la teoría subyacente.

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Novedad

Son varias las novedades que aporta este proyecto científico y editorial.

En primer lugar, se cubre un vacío en la literatura filosófica periódica que habitualmente se limita a las revistas de área o de asignatura (más específicas y temáticas, como la revista Isegoria, editada por el Instituto de Filosofía), a las meramente generalistas o a las de orientación religiosa. Nuestro objetivo es mostrar en esta publicación la ineludible confluencia de teoría y práctica en la reflexión filosófica contemporánea.

En segundo lugar, supone un altavoz imprescindible para las actividades investigadoras de los grupos del Instituto de Filosofía y afines, ya que los trabajos de investigación, más si cabe en humanidades y ciencias sociales, sin una adecuada divulgación y comunicación de sus resultados, son estériles y baldíos. El proyecto editorial Theoria cum Praxi ofrecerá un canal estable, homogéneo e identificado con la idiosincrasia científica del CSIC, para publicar los resultados de proyectos, jornadas, seminarios y reuniones que, en muchos casos, se quedan sólo en eso y no llegan ni a la sociedad ni a otros especialistas (www.ifs.csic.es/colTCP/principal.html).

En tercer lugar, el proyecto tiene vocación de contribuir activamente a la realización de actividades académicas, científicas y de divulgación con el mismo objetivo de conectar la reflexión filosófica y la praxis cotidiana.

En este sentido tuvieron lugar las Primeras Jornadas Theoria cum Praxi sobre "Los valores europeos y la Constitución Europea" (26 de enero de 2005, Instituto de Filosofía, Madrid) y el Encuentro "Moral, Ciencia y Sociedad en la Europa del S. XXI" (www.eticayfilosofiapolitica.org/europa2005). Las siguientes jornadas tuvieron lugar el 15 y 16 de marzo de 2007 bajo el título "Interdependencia". (www.ifs.csic.es/ConSem/sansebastian2007). Ambas se han celebrado en el Palacio Miramar de San Sebastián, con el patrocinio de la Fundación BBVA.

En definitiva, este proyecto quiere canalizar y desarrollar actividades en el ámbito de la filosofía, de amplio calado social y científico, como un instrumento más en la apertura y visibilidad del CSIC y de sus investigadores.

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Colecciones

Las series que se contemplan a día de hoy son las siguientes:

STUDIA (Estudios monográficos): recogerá trabajos de investigación realizados por uno o varios investigadores en torno a un tema concreto.

IMPRONTA (Materiales): presentará los materiales allegados a congresos, simposios y otras reuniones colectivas organizadas con apoyo del Departamento de Filosofía Teorética así como los resultados de las Jornadas Theoria cum Praxi.

CLÁSICA (Textos): constituirá una serie de clásicos del pensamiento en un formato accesible y popular, sin renunciar a un aparato crítico de calidad. De este modo se dará salida a una importante tarea de actualización y traducción de autores clásicos que se realiza en el Instituto de Filosofía.

DOCUMENTA (Legados): esta nueva serie de la colección Theoria cum Praxi se propone recuperar libros de referencia que se hayan vuelto difícilmente localizables.

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Organigrama

Director del Servicio de Publicaciones CSIC: Miguel Ángel Puig-Samper

Responsable de Plaza y Valdés en España: Marcos de Miguel

Proyecto científico y editorial Theoria cum Praxi (CSIC):

Coordinadores: Concha Roldán, Txetxu Ausín y Roberto R. Aramayo

Comité Editorial: Manuel Cruz, María Navarro, Lorenzo Peña, Francisco Pérez, y Agustín Serrano de Haro. (Miembros del Dpto. de Filosofía Teorética, Instituto de Filosofía, CSIC).

Consejo Asesor (provisional): Mariano Álvarez (Salamanca), Manuel Atienza (Alicante), Remedios Ávila (Granada), Eduardo Bello (Murcia), Sheyla Benhabib (New York), Laura Benítez (México), Joseline Benoist (Paris), Dominique Berlioz (Rennes), Julia Bertomeu (Buenos Aires), Reinhardt Brandt (Marburg), Antonio Cirión Quijano (México), Roque Carrión (Venezuela), Marcelo Dascal (Tel-Aviv), María Luisa Femeninas (La Plata), Miguel García Baró (Comillas), Ernesto Garzón Valdés (Bonn), Guillermo Hurtado (México), Mark Kulstad (Houston), Javier de Lorenzo (Valladolid), José Juan Moreso (Gerona), Carlos Moya (Valencia), Ulises Moulines (München), A. E. Pérez Luño (Sevilla), Nicolas Rescher (Pittsburg), André Robinet (Orchaise), Cristina Santamarina (UCM), Julián Sauquillo (UAM), José Luis Villacañas (Murcia).

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Declaración programática

La teoría tiene mala prensa, mientras que la práctica parece recomendarse por sí misma. En el binomio entre teoría y práctica -no ya entre la gente de la calle, sino en los propios medios intelectuales y hasta más de una vez en los académicos- la actitud ampliamente mayoritaria se decanta por una valoración positiva del polo práctico y una más bien negativa del polo teórico.

Hay al menos dos raíces de ese prejuicio. Una brota sencillamente de las necesidades humanas. La teoría es, o a menudo parece, superflua, mientras que la práctica es necesaria. Referirse a una aplicación práctica es proferir un pleonasmo. En el habla común se reputa positivo tener sentido práctico; se considera importante sólo lo que sea así o asá en la práctica; se descartan alegatos que tengan validez o verdad sólo en la teoría (o aquello que es de una manera determinada en teoría).

La teoría se perfila así con los rasgos de un aditamento a menudo prescindible, algo artificial y artificioso, fruto de una elaboración flotante que tendería a divorciarse de la realidad. Su función llegaría casi a reducirse a un adorno del que habría que prescindir cuando se tiene prisa.

La segunda raíz del malestar hacia la teoría la encontramos más bien en círculos intelectuales, académicos incluso, y surge por una generalización inductiva de las dificultades reiteradas de las teorías. Dentro de esta segunda raíz podemos distinguir, a su vez, dos facetas.

La primera faceta es la siguiente. Hemos aprendido que las teorías científicas acaban siendo falsadas, y que las no-científicas escapan a la refutación sólo porque se atrincheran en baluartes inexpugnables a la razón. Hemos aprendido por la experiencia del quehacer teorético que cada teoría termina mostrando sus lados flacos y, a la postre, sucumbe a objeciones.

Peor que esa primera faceta es la segunda: una teoría, o una doctrina, es (o al menos tiende a ser) un sistema de tesis. Durante su vigencia, una teoría tiene sus riesgos; la teorización encierra una tendencia al aislamiento, a la impermeabilización, otorgando a quienes abrazan una doctrina determinada una coartada para llevar algunas tesis doctrinales a sus últimas consecuencias, pase lo que pasare. La teoría quiere coherencia, y la coherencia interna de un sistema lleva, o puede llevar, a obstinada inatención a las dificultades que entraña, a los datos de la experiencia o de la razón susceptibles de poner en un aprieto a la doctrina en cuestión.

Frente a esos peligros de la teoría, la práctica se revela, acaso como insuficiente, pero al menos como más saludable, más sana, más vital o real.

No faltan del todo, empero, tendencias a invertir la valoración. Algunos de los defectos imputados a las teorías -o tal vez a la adhesión a alguna teoría particular- se han atribuido causalmente a una contaminación de teoría y práctica. Así se ha señalado que la teoría, en sí, es inocua, desinteresada, imparcial, porque teoría es contemplación; desde esa óptica, la teoría en sí no tiene excusas que pedir ni necesita apología; sólo que quienes a ella se dedican no dejan de tener sus cualidades y sus defectos humanos, como los demás. Sería malo, en cambio, que la teoría ande mezclada con la práctica, pues por ahí se colarían riesgos de perturbaciones a las que la teoría en sí no estaría sujeta. Así, p.ej., nada malo habría en llevar una teoría a sus últimas consecuencias teóricas, siempre que se deje de lado a la práctica. Llevando la teoría a sus consecuencias lógicas, podremos, al cabo, cambiar eventualmente de teoría si afloran buenas razones para hacerlo, con tal -eso sí- que hayamos dejado en paz a la práctica, y que ésta nos haya dejado en paz.

Tal vez fue Hume uno de los primeros en anticipar esa defensa de la teoría pura, cuando señalaba que es un mal razonamiento teórico el de aducir consecuencias prácticas indeseables de ciertos supuestos. La rehabilitación de la teoría vendría así de un retorno a una visión del quehacer teórico como meramente especulativo y en suma elitario.

Ante todo ese nudo de problemas, los diferentes autores que colaboren en nuestra revista tendrán sus propios planteamientos, sostendrán sus propias ideas y llegarán a sus propias conclusiones. No es tarea editorial la de sentar una línea doctrinal ni la de emitir un juicio en las controversias.

Sí lo es justificar nuestra esperanza racional en que tales dificultades tienen solución. No solución perfecta, no solución final, no solución irrebatible, pero solución.

Lejos de compartir los anhelos de la teoría pura alejada de la polvorienta práctica y que sea mero ejercicio especulativo, abrimos este espacio de argumentación racional y filosófica con la convicción de que teoría y práctica se fecundan mutuamente. La práctica sin la teoría es ciega. La teoría sin la práctica es vacua.

Los prejuicios contra la teoría pueden derivarse de actitudes de comodidad o de apresuramiento de quien no quiere pararse a pensar demasiado ni quiere perder tiempo en excesivas razones, en distingos, en sutilezas. Tal apresuramiento es, desde luego, legítimo en muchos casos, pero también en muchos otros es una posición de facilidad que causa estragos en el propio quehacer práctico. Si tuviéramos instrumentos para hacer un balance estadístico, podríamos sorprendernos dándonos cuenta de que mucho más yerra la práctica por falta de guía teórica que por haber seguido a rajatabla el guión de una doctrina.

En cualquier caso, ese seguimiento (ese ajustar rígidamente una práctica a las pautas marcadas por una teoría) puede y debe corregirse mediante una actitud más racionalmente teórica; mediante el paso a un nivel superior de teorización que destrone a cualquier teoría particular; ya que una cosa es la teoría, el quehacer teórico, y otra es esta o aquella teoría.

Mas no sólo la teoría es esclarecedora, orientativa y hasta imprescindible para la vida práctica, en cualquier terreno de la praxis humana. También la praxis es enriquecedora, inspiradora, aleccionadora y fuente de savia para la teoría. Justamente cuando una teoría vive enclaustrada y desoye las demandas, las experiencias, las temáticas, los cuestionamientos de la praxis es cuando más peligro tiene de maximizar el valor de la coherencia interna en detrimento de su integración armónica en el pensamiento y en la vida del ser humano.

Consideraciones de esa índole nos han llevado a proponer como título de nuestra publicación filosófica la divisa leibniziana de Theoria cum Praxi. No se trata, sin embargo, de teoría más praxis. El meollo está en el cum. No es una yuxtaposición de teoría y de praxis. Lo que exhortamos a nuestros amables colaboradores a buscar en sus indagaciones filosóficas es una mirada (teórica, pues) que esté con, y no sin, la praxis humana.

Vamos así más allá de aquellas ediciones filosóficas que están abiertas a colaboraciones en campos de la filosofía llamada 'teorética' y de la llamada 'práctica'; o a artículos de filosofía pura o aplicada (como también se dice). Vamos más allá porque -dando nuestra bienvenida a trabajos que se sitúen exclusivamente en una de las dos perspectivas- propiciamos preferentemente la publicación de enfoques que sepan unir lo uno con lo otro. Unir, no superponer.

Todo quehacer filosófico verdaderamente serio acaba siempre volviendo a los clásicos. Y nuestras preocupaciones, según quedan reflejadas en los párrafos precedentes, podrían formularse con las insuperables palabras de Kant, en su opúsculo «En torno al tópico: eso vale para la teoría, pero no sirve de nada en la práctica» (1793), más conocido como «Teoría y práctica»:

Cuando la teoría sirve de poco a la práctica, eso no se debe achacar a la teoría, sino precisamente al hecho de que no había bastante teoría. Que un ignorante, en su presunta práctica, considere a la teoría como innecesaria y superflua resulta, a pesar de todo, aún más tolerable que el hecho de que un experto le conceda un valor puramente escolar (en cierto modo sólo para ejercitar la cabeza), mientras sostiene, al propio tiempo, que en la práctica todo es bien distinto, que cuando uno sale de la escuela al mundo se percata de que ha estado persiguiendo vanos ideales y ensueños filosóficos; en un palabra: que lo que suena bien en teoría carece de validez para la práctica. Esa máxima -que ha llegado a ser bien común en nuestros días, tan abundantes en dichos como parcos en hechos- ocasiona el mayor daño cuando afecta al ámbito moral (al deber de la virtud o del derecho), pues se trata ahí del canon de la razón, donde el valor de la práctica depende por completo de su conformidad con la teoría subyacente.

Esta colección TcP está auspiciada por el Departamento de Filosofía Teorética del Instituto de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC (www.ifs.csic.es/principal.html). La mayoría de los miembros del citado Departamento pertenecen a la Sociedad Española Leibniz para Estudios del Barroco y la Ilustración (www.leibnizsociedad.org). Tal circunstancia puede haber sido una de las causas de la convergencia en torno a preocupaciones como las que se recogen en los párrafos precedentes; por lo cual ha resultado fácil consensuar el título elegido para nuestra revista, cuya raigambre leibniziana no es necesario explicitar.

Mas los autores son libres de compartir o no nuestras ideas. Theoria cum Praxi no es expresión de escuela alguna; la presente línea editorial constituye un consejo, no un precepto. Theoria cum Praxi quiere acoger en sus páginas cualquier tipo de reflexión filosófica, sin otras cortapisas que las del rigor y la solvencia.

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