CUBA Y MÉXICO. Desastres, alimentación y salud Siglos XVIII y XIX

Materia:
Antropología
ISBN:
970-722-342-1
EAN:
9707223421
Tamaño:
Páginas:
200
Publicación:
P.V.P.:
10.00 €
P.V.P. sin iva:
9.62 €
Los autores abordan desde sus distintaas disciplinas la relación que existe entre el estallido de un desastre y los problemas de salud y alimentación a los que se enfrentaban las poblaciones del periodo colonial en Cuba y en algunas regiones del sur-sureste de la Nueva España. Es un trabajo en el que se plantea la vulnerabilidad social y colectiva como una condición para que se pueda hablar de desastre, sea detonado por algún fenómeno meteorológico, geológico, o bien por la acción de los seres humanos como son las guerras, sean civiles o entre distintos estados. Luego ¿qué van a significar las epidemias y hambrunas? ¿qué relación tenían con el estallido de un desastre? Cada uno de los autores explica implícita y explícitamente que el cólera, fiebre tifoidea, fiebre amarilla, malaria, viruela, los tabardillos , matlazahuatl y las hambrunas locales, los cuales junto a las guerras llegaron a cobrar miles de vidas, como fue el caso de Cuba, representaban el empeoramiento del desastre.
Pero ¿qué es lo que hace que una población sea vulnerable? Son muchos los factores que intervienen y van desde socio-económicos, políticos, ambientales, climáticos y de sanidad e inmunológicos, los que se interrelacionan. Una guerra al desestructurar la economía interna puede dar lugar a una epidemia y a episodios de hambre por la destrucción de las cosechas, por ejemplo. En otro momento, deteriora las condiciones higiénico-sanitarias; y el hecho de que una población se especialice en la agroexportación, sea de modo coersitivo o decisión propia, como ocurrió con los criadores de gran cochinilla de la Mixteca y la Sierra Norte de la actual Oaxaca, las colocaba en una situación de vulnerabilidad por depender del abasto externo de alimentos. En varias ocaciones, estas poblaciones se enfrentaban a periodos de escazes de alimentos cuando las comunidades productoras y abastecedoras de alimentos dejaban de abastecer porque sus cultivos habían sido destruidos por una aequía prolongada, helada temprana o por inundaciones.